Proclamar / Enseñar | Junio 29, 2017




Gracia Sobre Gracia. El Evangelio en tres palabras.

Pastor Javier Domínguez


Porque de su plenitud tomamos todos; es decir, gracia por gracia, pues la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas por medio de Jesús el Mesías.
Juan 1:16-17

Gracia sobre Gracia es la hermosa preeminencia de Cristo Jesús y su ministerio redentor por encima del ministerio de muerte y condenación de la ley (2Cor. 3). Si la ley fue dada para mostrarnos cuan pecadores somos y cuan necesitados estamos de un Salvador, el Logos encarnado vino para ser ese Redentor quién perdona nuestros pecados y nos salva de la condenación eterna: Gracia sobre Gracia.


Porque de su Plenitud tomamos todos, es decir, gracia sobre gracia.

Ya en los versículos anteriores del capítulo 1 de su evangelio, el apóstol Juan había escrito acerca de la Gloria que se observó en el Logos Encarnado mientras tabernaculizó entre nosotros: “lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). Es decir que en Jesús reside la gracia y la verdad para los escogidos de Dios. No es que Dios había determinado darnos su gracia en forma de una energía metafísica o explicarnos la verdad conceptualmente, sino que Juan está afirmando que la gracia y la verdad, como perfecciones divinas, encarnaron en la persona de Jesús y vinieron a nosotros en forma de Dios-Hombre.


Jesús el Cristo, es en sí mismo la gracia salvadora y la verdad que nos lleva a creer en Él como tal. Jesús no solo vino a mostrarnos el camino de salvación, sino a revelarse como el camino mismo. Él no solo nos habló del perdón y la salvación, sino que se presentó como el Dios Salvador y Redentor. Jesús, no solo habló la verdad que le fue encomendada, sino que Él mismo es la Verdad. De esa plenitud y gloriosa divinidad de Jesús es que todos sus escogidos tomamos, es decir, gracia sobre gracia.


Pues la ley fue dada a Moisés

Dios siempre se ha dado a conocer por medio de su Palabra. Habló a Adán y Eva, a Noé y Abraham; y con el tiempo habló también a Moisés, a quién luego dio su ley escrita en piedra. A través de ella Dios se dio a conocer como un Dios Santo, Bueno, pero también Justo, Airado, que no tendría por inocente al culpable. Dios se da a conocer por medio de su ley.


Esta ley fue dada a Moisés. No es que Moisés la escribió inspirado por Dios, sino que le fue dada a Él para ser enseñada a su pueblo, para que luego éste la enseñase al mundo entero. Esta acción de Dios fue por gracia, porque por medio de la ley el hombre podía ahora saber cómo relacionarse con un Dios Santo, reconocerse como pecador, y anhelar la salvación de Dios por medio del Salvador prometido. En este sentido la ley es gracia. Fue dada para ayudar al hombre a tener sed del Dios Salvador.


Sin embargo, la ley fue insuficiente porque, aunque fue dada por gracia, nunca explicó la gracia misma. El ministerio de la ley no es salvar al pecador, sino condenarlo. El ministerio de la ley es extorsionar al pecador, mostrar la naturaleza y alcance de su estado de muerte espiritual. Por eso Pablo le llama al ministerio de la ley, la letra que mata, el ministerio de condenación y de muerte (2 Cor. 3). En este sentido es que la ley es santa, justa y buena (Rom. 7:12) ya que cumple a perfección su glorioso ministerio.


Pero Dios, quién es gracia y verdad, vino encarnado en la persona de Jesús, para que, por medio de su ministerio de vida y reconciliación, nos vivificara en su nombre, recibiéramos perdón de pecados y salvación eterna. La gracia en Jesús es sobre la gracia de la Ley. La gloria del ministerio de vida es contraria y por encima de la gloria del ministerio de muerte.


La gracia y la verdad fueron hechas por medio de Jesús el Mesías.

Si el ministerio de muerte, es decir la ley, fue dada a Moisés (porque no provino de él mismo), la gracia y la verdad no fueron dadas a Jesús, sino que estas fueron hechas una realidad divina para nosotros por medio de Él mismo, porque esta gracia y verdad no es algo de Jesús, sino que es parte de sus perfecciones divinas.

Gracia sobre gracia habla de la superioridad del ministerio de vida por sobre el ministerio de muerte. Lo que la ley no pudo hacer, salvar a los pecadores, Jesús lo hizo impartiéndose como la gracia salvadora y predicándonos la verdad acerca de sí mismo como ese Dios Salvador; para que creyendo en Él tuviéramos vida en su Nombre.


Mientras la ley reveló la justicia de Dios, Jesús reveló su misericordia. Mientras la ley reveló la santidad de Dios, Jesús reveló la gracia de Dios. Mientras la ley extorsiona al pecador, Jesús lo perdona, rescata y salva. Mientras la ley expone el odio de Dios por el pecado y el pecador no arrepentido, Jesucristo nos exhibe la gracia y el amor de Dios por sus escogidos. Mientras la ley provoca sed de un salvador, Jesús vino a mostrarse como el Salvador de los pecadores.


A esta gracia y verdad que Jesús dispuso para nosotros por medio de Él, es a la que se refiere Juan cuando dice que del Logos Encarnado hemos tomado “gracia sobre gracia”.


El Evangelio en tres palabras.


“Gracia sobre gracia” es el evangelio en tres palabras. Vemos anunciándose la superioridad del ministerio de perdón y vida eterna de Cristo Jesús, por encima del ministerio de condenación de la ley. Vemos dos ministerios distintos pero complementarios y unidos como un solo glorioso evangelio. No solo se nos predica que somos pecadores, sino que Jesús es el Salvador para los que por gracia de Dios y por medio de la fe, creen en Él.




Gracia Sobre Gracia | Pastor Javier Domínguez
Escrito por:

Pastor Javier Domínguez

Pastor General
Iglesia Gracia Sobre Gracia