Aconsejar / Enseñar | marzo 13, 2020




¿Qué dice la Biblia que debemos hacer en
tiempos de sufrimiento extremo?

Pastor Javier Domínguez



En julio del 67 d.C. comenzó una de las más grandes pruebas que enfrentó la naciente iglesia de Cristo: la primera gran persecución a los cristianos. En esa fecha y durante 5 días continuos, Roma ardió en llamas a causa de un incendio comenzado en una de las tantas tiendas de aceites e inflamables, rápidamente se extendió por los 14 distritos de Roma, quedando destruidos 4 de ellos y otros 7 parcialmente. Muchas familias perdieron a sus seres amados, sus bienes de toda la vida, trabajos, negocios y los ciudadanos romanos entraron en una zozobra y angustia a causa de su futuro. Al pasar los días después del incendio, comenzaron a presionar a Nerón para que dijera quién había sido el culpable, a lo que muy astutamente Nerón señaló como responsables a los cristianos.


Para ese entonces los cristianos ya eran considerados un grupo opuesto a la cultura de Roma a causa de sus convicciones espirituales. Ellos amaban lo que Roma no amaba y no eran partícipes de sus idolatrías y prácticas paganas, por ello no fue difícil que toda la ciudad comenzara a acusarlos formalmente por el incendio. Esto condujo de manera inmediata a la movilización de los ciudadanos y soldados a perseguir a los cristianos para su captura y posterior asesinato. El historiador Atanasio describe formas horrendas e inhumanas con las que asesinaban a los cristianos en venganza por la quema de Roma: desmembramiento por perros hambrientos, quema de cuerpos vivos y puestos como antorchas en la ciudad mientras morían calcinados, etc., esto provocó que muchos de los cristianos comenzaran a huir hacia las regiones de lo que hoy es Turquía, en las montañas de Ponto, Galacia, Bitinia y Capadocia.


Es en este contexto es que el apóstol Pedro, cual pastor afligido por sus ovejas, escribe su primera carta con la clara intención: consolar a los corazones afligidos de sus hermanos a causa de la persecución que sufrían. Esta carta buscaba consolar y motivarles, pero al mismo tiempo, enseñarles las ordenanzas de Dios para su pueblo en medio de las esas pruebas, que Dios en su soberanía, había ordenado que sucediesen en sus vidas.


Lamentablemente la Primera carta de Pedro, en estos tiempos postmodernos es menospreciada por algunos cristianos, sin darse cuenta de la razón, el motivo y el contexto propositivo de su escritura y de su consecuente valor para nosotros y para todos los que en este momento están viviendo durísimas pruebas.


Por esto, es importante poder comprender y atender a las palabras de Dios en esta carta, que tan claramente explica lo que debemos hacer en tiempos de extrema aflicción, quebranto, disciplina o pruebas de todo tipo.


Palabras iniciales de ánimo


En primer lugar, del verso 1 al 12 del capítulo uno, el apóstol y pastor Pedro recuerda a las ovejas la verdad de que, a pesar de las duras pruebas o quebrantos, Dios es nuestro Padre, es decir, les recuerda que es por la ofrenda expiatoria de Jesús que han sido adoptados como hijos, gracias a la justificación por medio de la sangre del cordero, a través de la fe en Él; y por lo tanto, siendo ahora de su propiedad, Dios como Padre les guardará, guiará y santificará en medio de esa disciplina. La intención clara de Pedro es dar consuelo y seguridad al afligido, para llenar de esperanza a un pueblo que la ha perdido casi por completo.


Cuando la Biblia enfatiza que Dios es nuestro Padre, nos consuela diciéndonos lo que múltiples cartas del Nuevo Testamento nos enseñan, que como hijos en crecimiento y maduración, nuestra fe debe ser probada como el oro y que estas pruebas momentáneas nos son otorgadas como gracia santificante a nosotros, de tal manera que purificando nuestra fe, quede más pura que antes, para que en el futuro más próximo podamos vivir con mayor plenitud en su voluntad y para su Gloria. Aún más que en el tiempo anterior a la prueba.


En esos versículos no hay ninguna indicación o mandamiento sobre cómo enfrentar y en todo caso salir victorioso de esas pruebas, sino que se nos recuerda lo que no debemos olvidar en tiempos de disciplina: que Dios como Padre está con nosotros y que, aunque el justo caiga 7 veces Él lo recogerá, que aunque pequemos 70 veces 7, si confesamos nuestros pecados, 70 veces 7 nos perdonará sobre la base de la justicia lograda por Cristo en la cruz a través de su sangre. Sin embargo, a partir del verso 13 Dios nos da mandamientos claros, directos y santos que debemos obedecer para poder enfrentar esos tiempos duros y para poder salir victoriosos de la prueba,


1 Pedro 1:13-16 "Por lo cual, habiendo ceñido los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y tened vuestra esperanza puesta por completo en la gracia que os será traída en la revelación de Jesús el Mesías".


El primer mandamiento de gracia que Dios nos da en tiempos de prueba es "poner nuestra esperanza por completo en la gracia que nos impartirá en el futuro, por medio de la venida de Jesús", esto es: poner nuestra esperanza por completo en la gracia venidera de Dios.


Ahora bien ¿cómo hacerlo? ¿cómo poner nuestra esperanza "por completo" en medio de eventos y pronósticos desesperanzadores? nos dice dos cosas: ceñir los lomos de nuestro entendimiento y ser sobrios.


a) Ceñir los lomos del entendimiento.


Aquí la palabra ceñir consiste en: "recoger" algo con nuestras manos de tal manera que lo podamos llevar. Pedro hace alusión al acto de recoger la túnica usada por los judíos como vestimenta principal, para poder correr o caminar más ágilmente. Lo que esto significa es que en tiempos de prueba Dios nos pide que recojamos todo nuestro "entendimiento", es decir nuestros "pensamientos" y los llevemos a un solo punto: a la obediencia de Cristo.


En tiempos de prueba es normal que nuestra mente este saturada de pensamientos diversos como: desesperanza, negativismo, huida, victimización, enojo, angustias, etc., por tanto para poder poner "nuestra esperanza por completo en la gracia" de Dios, debemos de hacer algo con esos pensamientos, y eso es "ceñirlos", recogerlos, llevarlos cautivos a la obediencia a Cristo, renunciando a ellos y estimando todo lo que la Biblia nos dice que hagamos, de tal manera que nuestros pensamientos sean conforme a Dios y no a nuestro parecer emocional.


b) Sed Sobrios


Una vez recogidos o "ceñidos" todos esos pensamientos naturales y llevados en obediencia a Cristo, nuestro actuar en medio de la disciplina o quebranto será sobrio, prudente, sabio y en esperanza. Cuando podamos llevar cautivos todos nuestros pensamientos naturales que surgen en tiempo de dificultad, a la obediencia de Cristo y ordenemos nuestro entendimiento, entonces podremos ver en la misma palabra de Dios las promesas que, por gracia, Dios nos ha dado, de tal manera que las creeremos a ellas y no a los antiguos pensamientos que teníamos y que tuvimos que "ceñir" ante Dios.


La esperanza en tiempos de prueba (y en toda la vida), nunca debe estar puesta en el cambio de circunstancias, sino en Dios, en su gracia futura, en la promesa de vida eterna después de la muerte, independientemente de si la prueba del momento siga o no hasta el final de nuestros días.


Este es el motivo más grande por el cual muchísimos cristianos se frustran cuando están en diversas pruebas: porque esperan que las cosas cambien, cuando posiblemente Dios quiere que continúen y por lo tanto, al no cambiar sus circunstancias a la hora que quieren, de la manera que quieren y con los resultados que quieren, se frustran y culpan a Dios de su infelicidad. Pero no se dan cuenta que el pecado está en ellos, por no poner su esperanza en la gracia futura de Dios, en la promesa de glorificación eterna, de vida abundante futura en el cielo, y que por lo tanto, aun si las cosas no cambiaran, así deberían de seguir a Dios, amándole, alabándole y exaltándole a sabiendas que después de esta vida sufriente disfrutarán de su gloria eterna, que por gracia Dios les ha dado en Cristo Jesús.


En tiempo de las pruebas debemos poner nuestra esperanza en la gracia de Dios, entendiendo con convicción y seguridad que si aún, Dios no quisiera que la prueba terminara hasta el fin de nuestros días, la glorificación de vida cuando venga Jesús por segunda vez es más importante, hermosa, de mayor valía que todo el bien y la paz de este mundo, porque lo que está aquí es temporal, pero lo que no vemos es eterno: la vida con Dios por medio de Cristo Jesús, en Cristo Jesús y para Cristo Jesús


Este es el sentido de este mandamiento a los cristianos bajo persecución en la Primera carta de Pedro, que si aún Dios no los librara de la persecución, captura y posterior muerte, su felicidad y esperanza no está en vivir un poco más días, meses o años en esta tierra, sino en que siendo asesinados podrán disfrutar de su verdadera vida, en su verdadero hogar, con el verdadero Dios Eterno.


Así que en tiempos de prueba "ciñamos los lomos de nuestro entendimiento" de tal manera que podamos actuar con sobriedad: poniendo nuestra esperanza "por completo" en la gracia futura o venidera de Dios, sea en este mundo o en el cielo; porque de todas formas si vivimos, para Él vivimos y si morimos para Él morimos, porque de Él somos.






Gracia Sobre Gracia | Pastor Javier Domínguez
Escrito por:

Pastor Javier Domínguez

Pastor General
Iglesia Gracia Sobre Gracia