Aconsejar / Enseñar | febrero 28, 2020




El modernismo mató a Dios, pero el postmodernismo lo resucita deformado ¿qué debe hacer el cristiano?

Pastor Javier Domínguez



Si el modernismo “mató a Dios", pero el post-modernismo lo "resucita" con una imagen deformada: Ahí la urgencia de que evangelicemos con sana y sabia doctrina.


Uno de los metarrelatos del modernismo, de sus pilares filosóficos fundamentales, fue que si “algo no era comprobable, entonces no era un absoluto”. Esto llevó a negar la existencia de Dios como un absoluto, pues la ciencia no lo pudo (o no quiso) reconocer; por ello como punta de lanza de esta idea el filósofo Friedrich Nietzsche en sus libros “La Gaya Ciencia” y “Así habló Zaratustra” patentó su famosa frase: “Dios ha muerto”, haciendo alusión a la insuficiencia e insignificancia de Dios para que el hombre llegue a ser “el súper hombre” que debe de aspirar ser. En esta época el ateísmo llegó a formularse como una solución intelectual a la explicación de la realidad, y como resultado Dios “murió” en la mente y el corazón de muchos, volviéndose una fábula de los “ignorantes e inocentes” de la cultura.


Ahora, en una cultura postmoderna, la comezón de oír es tal que se ha “resucitado a dios” en la mente de muchísimos, dando la oportunidad lógica de su existencia, mas no lo ven como necesario para sus vidas, sino como un objeto de conveniente veneración. Lamentablemente, las filosofías que han encontrado su nido en esta nueva cultura en donde no hay absolutos sino relativos, han logrado recrear a “dios”, pero no al “Dios de la Biblia”, pues sigue siendo un absoluto, sino a “dioses nuevos”, “becerros de oro” que la cultura abraza, adora y exalta, y que les ayuda a lograr ser lo que ellos quieren ser.


Esta ignorancia del Dios de los cristianos, del Dios bíblico y del Dios único, triuno y verdadero, hace que urgentemente debamos de evangelizar con insistencia, pero con doctrina, con verdad, pero con valentía, con amor, pero con intelectualidad; pues ahora las personas no es que no quieren creer, sino que quieren razonar por qué creer lo que les dice que deben de creer. Si no damos una defensa expositiva de nuestra fe, ellos seguirán las fábulas y necias filosofías que con coherencia y lógica sepan presentar sus argumentos falsos que se levantan contra el conocimiento de Dios.


Ahora es tiempo, hermanos, de hablar de nuestra fe, de defender nuestra fe con extremo amor, pero con doctrina sana e intelectualidad regenerada. Esto exigirá de nuestro tiempo en el estudio de la palabra de Dios, exigirá de nosotros el entendimiento básico de lo eterno y amor por los aún perdidos; pero si entendemos y valoramos nuestro llamado a exaltar la Gloria de Dios y a proclamar, aconsejar y enseñar la preeminencia de Cristo Jesús a todos; entonces estas exigencias se vuelven delicias en la vida diaria de aquel que ha sido amado por Dios para la eternidad.


Que la bondad de Dios sea con todos ustedes de tal manera que los lleve al crecimiento en el conocimiento de la gracia de Dios y de nuestro Señor Jesucristo cada día.






Gracia Sobre Gracia | Pastor Javier Domínguez
Escrito por:

Pastor Javier Domínguez

Pastor General
Iglesia Gracia Sobre Gracia