Aconsejar / Enseñar | diciembre 19, 2018




7 razones por las que Jesús encarnó

Pastor Javier Domínguez


En estas fechas recordamos y celebramos que Jesús encarnó. Pero ¿por qué era necesario que Jesús encarnara? ¿Cuáles son todas las implicaciones que tiene para nosotros su encarnación? A continuación, quiero compartir 7 razones bíblicas para la encarnación de Jesús.

En estas fechas recordamos y celebramos que Jesús encarnó. Pero ¿por qué era necesario que Jesús encarnara? ¿Cuáles son todas las implicaciones que tiene para nosotros su encarnación? A continuación, quiero compartir 7 razones bíblicas para la encarnación de Jesús.


1) Para ganar nuestra justicia a través de su obediencia


A causa del pecado de Adán todos nacemos muertos espiritualmente, y a lo largo de nuestra vida permanecemos siendo desobedientes, por lo que en nuestra condición no hay nada que podamos hacer para llegar a ser justos y entrar en la vida eterna. Por eso cuando Jesús encarnó, vino a ser nuestro representante humano y obedeció por nosotros allí donde Adán había fallado y desobedecido; para ganar, por medio de su obediencia en la cruz, que nosotros seamos constituidos justos. Romanos 5:18-21 Por tanto, así como por medio de una transgresión vino la culpa a todos los hombres para condenación, así también, por medio de un acto de justicia, vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida. (19) Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.


Jesús tenía que ser hombre a fin de ser nuestro representante y obedecer en nuestro lugar; de otra manera nunca hubiéramos sido constituidos justos por nuestras propias obras.


2) Para ser el sacrificio vicario requerido


Si Jesús no hubiera sido hombre, no hubiera podido morir en nuestro lugar y pagar el castigo que justamente nos correspondía. Hebreos 2:14,16-17 Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—...(16) Pues, ciertamente, no vino en auxilio de los ángeles sino de los descendientes de Abraham. (17) Por eso era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Jesús tenía que ser hombre, no un ángel, porque Dios estaba preocupado por la salvación de los hombres, no de los ángeles. Pero para hacer eso era necesario que “Él también compartiera esa naturaleza humana”, con el fin de que expiara nuestros pecados, el sacrificio que es una sustitución aceptable de nosotros.


3) Para ser el único mediador entre Dios y los hombres


Debido a que estábamos alejados de Dios por el pecado, necesitábamos a alguien que viniera a ponerse entre Dios y nosotros, y nos llevara de vuelta a Él. Necesitábamos un mediador que pudiera representarnos ante Dios y que pudiera representar a Dios ante nosotros.


Hay solo una persona que cumplió alguna vez con esa función: 1 Timoteo 2:5 pues hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesús el hombre, el Mesías. A fin de cumplir con esta función de mediador, Jesús tenía que ser completamente hombre y a la vez completamente Dios.


4) Para que se cumpliera el propósito original de Dios: que el hombre gobernara la creación.


Al crear al hombre, Dios puso a la humanidad sobre la tierra para dominarla y gobernarla como representante suyo. Pero el hombre no cumplió con este propósito, sino que en vez de eso cayó en el pecado. Cuando Jesús encarnó, en esa condición de hombre fue capaz de obedecer a Dios, y de ese modo adquirió el derecho de sojuzgar la creación como un hombre, para cumplir con el propósito original de Dios al poner al hombre sobre la tierra. Hebreos 2:8-9 Todo lo sometiste bajo sus pies. Porque al someter todas las cosas, nada dejó que no esté sometido a Él. Ahora sin embargo, no vemos todavía todas las cosas sometidas a Él; (9) pero vemos a Aquél que fue hecho un poco menor que los ángeles: a Jesús, coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte.


Por eso la escritura dice que una vez que murió y resucitó, Jesús pudo decir: Mateo 28:18 Toda potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por eso dice Efesios 1:20-22a la cual operó en el Mesías, resucitándolo de los muertos y sentándolo a su diestra en los cielos, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en esta edad, sino también en la venidera; (22) y sometió todas las cosas debajo de sus pies.


Y es porque en forma de hombre ahora Él reina, que muy pronto, cuando venga por nosotros, reinaremos con Él. Apocalipsis 3:21 Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como también Yo vencí, y me senté con mi Padre en su trono. Y este reinado será real. Cuando Jesús habla de la parábola de las 10 minas afirma que, a los que se mostraron fieles se les dará lo mucho: Lucas 19:17-19 Le dijo: ¡Bien hecho, buen siervo! Por cuanto en lo muy poco fuiste fiel, ten autoridad sobre diez ciudades. (18) Y llegó el segundo, diciendo: Señor, tu mina produjo cinco minas. (19) También dijo a éste: Tú también sé sobre cinco ciudades. Jesús tenía que ser un hombre a fin de cumplir el propósito original de Dios, que el hombre reinara sobre su creación.


5) Para ser nuestro ejemplo y modelo en la vida.


¿Cómo debemos vivir? ¿Cómo vivir siendo justos ante Dios? Para eso también encarnó Jesús, para ser nuestro modelo en todo. La Biblia afirma:


  • Que debemos de vivir como Él vivió (1 Juan 2:6)
  • Que debemos ser puros como Él es puro (1Jn 3:2-3)
  • Que somos transformados a su semejanza (2 Corintios 3:18), según el modelo de la imagen de Cristo (Romanos 8:29)
  • Que debemos sufrir como Cristo sufrió (1 Pedro 2:21)
  • Que debemos correr la carrera puesta por delante, poniendo la mirada fija en Jesús, iniciador y perfeccionador de nuestra fe (Hebreos 12:2)
  • Que Jesús es nuestro modelo de cómo perseverar en la vida cristiana (Hebreos 12:3)
  • Que debemos ser semejantes a Jesús aún en su muerte (Filipenses 3:10)

Nuestra meta diaria debería ser: ser semejantes a Cristo todos los días de nuestra vida, hasta el momento de nuestra muerte; y morir con obediencia inquebrantable a Dios, con una fuerte confianza en Él, con amor y perdón por otros. Pero ¿cómo evitar que esa semejanza sea una meta inalcanzable basada en nuestras fuerzas humanas? viviendo la realidad de “ya no vivo yo, más Cristo vive ahora en mí...” (Gálatas 2:20). Jesús tenía que hacerse hombre como nosotros a fin de vivir como nuestro ejemplo y modelo de vida.


6) Para ser el modelo de nuestros cuerpos redimidos en el tiempo de nuestra resurrección


La Biblia nos enseña que, aunque se reciba salvación, no podemos entrar en la vida eterna con nuestros cuerpos actuales. Por ello, Dios nos dará un nuevo cuerpo espiritual que soporte la eternidad. El modelo de este cuerpo espiritual es Jesús resucitado, un cuerpo en forma de hombre, pero espiritual. 1 Corintios 15:49-53 Y así como exhibimos la imagen del terrenal, exhibiremos también la imagen del celestial. (50) Pero esto digo, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción. (51) He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, (52) en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta (porque sonará la trompeta), y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. (53) Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad.


Jesús tenía que resucitar como hombre a fin de ser como dice Colosenses 1:18: “el primogénito de los muertos...” y el modelo de cuerpo espiritual que tendremos.


7) Para compadecerse de nosotros como sumo sacerdote.


Hebreos 2:17-18 Por lo cual convenía que en todo fuera semejante a sus hermanos, para que les fuera un sumo sacerdote misericordioso y fiel, en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. (18) Pues por lo mismo que Él ha padecido siendo tentado, puede socorrer a los que son tentados. Si Jesús no hubiera sido hombre, no habría sido capaz de conocer por experiencia todo lo que nosotros pasamos en nuestras tentaciones y luchas. Dios no puede sufrir como Dios, no puede sentir dolor ni temor, ¡pero en el Hijo encarnado si lo hizo! por amor y conveniencia a sus propósitos divinos. Por eso, debido a que Él ha vivido como hombre, está en condiciones de compadecerse completamente de nuestras experiencias.






Gracia Sobre Gracia | Pastor Javier Domínguez
Escrito por:

Pastor Javier Domínguez

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