Aconsejar / Enseñar | Agosto 22, 2018




El amor se goza en la verdad

Pastor Javier Domínguez


¡El amor se goza en la verdad! - afirma Dios en 1 Cor. 13. Por esta razón cada vez que compartimos la verdad de la Palabra de Dios y la Gloria de Cristo Jesús, de quién la Biblia testifica, no solo liberamos a los cautivos, sino que les demostramos cuanto los amamos.

El verdadero amor hacia una nación no puede ser confundido con el concepto actual de tolerancia hacia el pecado, de aquellos que no son salvos. Claramente la Biblia habla de pasar por alto la ofensa de los demás, del perdón, de estar en paz con todos, de soportar al débil; pero eso nunca se refiere a callar el evangelio de Jesús, Dios Salvador, el cual puede salvarlos.


Pero esta exposición de la verdad implica revelar la mentira que los mantiene cautivos y eso es lo que muchas veces puede ofenderlos. Nunca se ofende el que se convierte, pues Cristo Jesús como redentor de sus pecados, es para él una buena nueva de salvación. Los que se ofenden son aquellos para los cuales el evangelio es locura, o piedra de tropiezo para sus deseos pecaminosos (1 Cor. 1:18,23)


La gran comisión que Dios nos ha dado no solo consiste en ir a las naciones, sean estas cordiales u hostiles, sino que implica amar a los habitantes de naciones en obediencia al mandato que Jesús nos dejó: “enseñándoles a obedecer todo lo que nos ha mandado” (Mt. 28:20). Note por favor que no se trata de enseñar un mero conocimiento intelectual, sino que debemos enseñar a las naciones a obedecer todo lo que Él nos ha mandado en su Palabra: La Biblia.


Esta enseñanza de todo aquello que Dios quiere que obedezcamos tiene un alto costo social: rechazo, insulto, escarnio, burla, y en otros casos golpes, martirio o muerte; y esto porque al final el mundo solo ama lo que es suyo. Pero el verdadero amor que tenemos por los demás hace que, a pesar de todo esos insultos, todo lo suframos, todo lo esperemos y todo lo soportemos; porque como dice 1 Co 13:5-6, ese amor por las almas, “no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad”; y por eso todo lo soportamos. (Léase Hechos 5:41)


Predicar el evangelio requiere esta clase de amor, pero la fuerza y la esperanza para amar de esta forma procede de Dios, de confiar y creer en aquellas dos verdades que Jesús nos prometió para que pudiésemos cumplir la gran comisión: “He aquí que toda autoridad me ha sido dada en los cielos y en la tierra, por tanto, id…” y “he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Es en esta autoridad y señorío dentro de nosotros que hoy descansamos en Él, y obtenemos las fuerzas diarias para seguir sembrando con denuedo la semilla de salvación en esta tierra.


Que la gracia de Dios sea con todos nosotros por siempre.




Publicado el 22 de mayo de 2015




Gracia Sobre Gracia | Pastor Javier Domínguez
Escrito por:

Pastor Javier Domínguez

Pastor General
Iglesia Gracia Sobre Gracia