Aconsejar / Enseñar | Julio 12, 2017




¿Qué es la Iglesia Local?

Pastor Javier Domínguez


Lamentablemente, muy a menudo escucho acerca de la falta de compromiso de los creyentes en sus iglesias locales, y a pesar de que las respuestas de los expertos a este fenómeno son variadas y creativas, carecen del principal elemento para que sean útiles a la eclesiología: estar fundamentadas en la Biblia.

La Biblia nos demuestra que el compromiso del miembro está ligado a su cosmovisión acerca de la iglesia y de su propia membresía. Así como cuando maduramos y entendemos la pertenencia a nuestra familia es que asumimos nuestras responsabilidades dentro de ella sin coerción alguna, también cuando como creyentes comprendemos el concepto bíblico de lo que es la iglesia local y la membresía, automáticamente el compromiso surge, ya que lo entendemos como parte de nuestra identidad dentro de esa comunidad de fe. Por esta razón, en dos artículos consecutivos responderé a dos preguntas: ¿Qué es la iglesia local? y ¿Por qué la membresía en la iglesia local es un verdadero ministerio de piedad a servicio del evangelio? Procedo entonces a responder la primera.


En la Biblia encontramos varias metáforas para describir a la iglesia de Jesucristo: el cuerpo de Cristo, una familia, un ejército, un edificio, un rebaño, una novia ataviada, entre otras más. Cada una de ellas proporciona una imagen acerca de la naturaleza de la iglesia universal, pero a su vez, manifiestan aspectos comunes que constituyen el núcleo de lo para Dios es cada iglesia local, sin importar donde esté establecida.


Efesios 4:1-16 puede ayudarnos a comprender, de una mejor manera, cómo Dios define a una iglesia local. En este pasaje, utilizando la figura de un cuerpo y de una familia a la vez, podemos observar que Dios define a su iglesia como:


A. Un cuerpo local. (Vers. 4-5)

Unidos por el Espíritu de Dios, pero reunidos localmente como creyentes bautizados.


B. Beneficiarios del nuevo pacto. (Vers. 5)

En el Antiguo Pacto el signo de pertenencia dado por Dios era la circuncisión. Ahora, en el Nuevo Pacto, Dios da un nuevo signo: el bautismo. Es el signo de los que están unidos a Cristo Jesús: muertos en Él y resucitados en Él.


C. Miembros de una nueva comunidad de fe local. (Vers. 5-6)

Al ser miembros de un nuevo pacto somos miembros de una nueva comunidad de fe, de una nueva familia, por eso dice “un solo Dios y Padre de todos”. El nuevo pacto, nuestra salvación por gracia de Dios, nos introdujo a una nueva relación con la familia de la fe. Por eso podemos decir localmente: “yo pertenezco a mi iglesia Gracia sobre Gracia”.


Si estamos en un pacto de amor con Dios (el Nuevo Pacto), estamos en pacto con los demás creyentes. Por eso al compromiso formal de ser miembros activos de una iglesia local se le llama precisamente “pacto de membresía”.


D. Sujetos a un liderazgo espiritual. (Vers. 11-13)

Aquí debemos observar tres verdades:


Primero, que Dios le confía a este liderazgo el cuido de la iglesia. Este liderazgo es responsable de proclamar, aconsejar y enseñar a Cristo Jesús a todos los hombres (Col. 1:28-29), para que, a través de este evangelio, se logren tres cosas dentro de esa comunidad de fe local: 1) Unidad de la fe, en pleno conocimiento de Cristo; 2) un varón perfecto (madurez espiritual) y 3) llegar a la estatura de la plenitud de Cristo.


Segundo, que la iglesia local debe cuidar al liderazgo que Dios les ha dado. La Escritura nos dice que Dios es el que da el liderazgo a cada iglesia local (“Él mismo dio…”). Esto significa que los miembros de dichas comunidades de fe, deben cuidar y sostener a este liderazgo, asegurándose de que tengan lo necesario para vivir honrosamente con su esposa e hijos, y así evitar que éstos se enreden en los negocios de la vida para obtener su sustento. El objetivo de esta administración establecida por Dios es para que el liderazgo de cada iglesia local se dedique a la oración y el ministerio de la Palabra.


En el Antiguo Testamento observamos que cada vez que los designados al templo tenían que trabajar la tierra por falta de sustento, descuidaban por completo los deberes en el templo y la práctica de la expiación (Nehemías 13 y 10:28-39). Es importante resaltar que cuando el liderazgo deja de proclamar, aconsejar y enseñar el evangelio, sustituyéndolo por otros temas o modas, ese liderazgo debe ser removido, para salud de la iglesia local.


Tercero, que en la iglesia local todos están siendo equipados, todo el tiempo, para ser siervos del evangelio en la ciudad donde están establecidos.


Que procura el cuidado mutuo para evitar caer en el error doctrinal y ser edificados en amor (Vers. 14-16)

La razón por la que Dios nos reúne localmente bajo un liderazgo espiritual, que constantemente nos enseña el evangelio, es para dos cosas: 1) para que dejemos de ser niños fluctuantes, zarandeados por las olas, llevados a la deriva por cualquier viento de doctrina; y 2) para que, hablándonos la verdad en amor, crezcamos juntos y nos edifiquemos en amor.


¿Qué es entonces nuestra iglesia local? ¿Qué es entonces Gracia sobre Gracia?

En base a lo anterior podemos decir con seguridad que, bíblicamente, la iglesia Gracia sobre Gracia y todas las iglesias locales somos: un cuerpo local, compuesto por los beneficiarios de un nuevo pacto, miembros formales de una comunidad de fe, que sujetos a un liderazgo espiritual dado por Dios nos cuidamos unos a otros para evitar caer en el error doctrinal, y para que, hablándonos la verdad en amor, crezcamos y nos edifiquemos en él.




Gracia Sobre Gracia | Pastor Javier Domínguez
Escrito por:

Pastor Javier Domínguez

Pastor General
Iglesia Gracia Sobre Gracia